Pertenecientes a la familia de los protectores individuales contra el ruido al igual que los tapones desechables y los tapones moldeados, los cascos contra el ruido se colocan en las orejas y están unidos entre sí por una diadema sobre la cabeza del usuario. Atenúan los sonidos ambientales gracias a los dos cascos que rodean las orejas del usuario para aislarlo. Este tipo de protectores individuales contra el ruido posee ventajas indiscutibles:

  • Fáciles de colocar y quitar: rápida protección con un bajo riesgo de colocación incorrecta.
  • Reutilizables, incluso compartibles si se limpian debidamente: los mismos cascos contra el ruido se pueden compartir entre los trabajadores en las diferentes estaciones de un taller.
  • Asequibles: los cascos sencillos cuestan entre 15 y 35 € la unidad, aunque algunos modelos pueden superar los 100 €
  • Dotados de una gran atenuación: sus tapaorejas atenúan entre 27 y 35 dB(A).

Frente a estas ventajas, es fácil comprender el motivo por el que tantas personas se decantan por los cascos contra el ruido para cualquier tipo de actividad en entornos con ruido, ya sea para uso profesional (metalurgia, aviación, construcción y obras públicas, etc.) o personal (jardinería, bricolaje, conciertos, etc.).

Los cascos contra el ruido no se limitan a los profesionales del ruido y se pueden usar en festivales de música

Si bien es innegable que, para un uso puntual, este tipo de protectores individuales contra el ruido es suficiente, se evidencian sus limitaciones cuando se necesita estar protegido contra el ruido durante toda una jornada de trabajo sin ninguna limitación.

Estudiemos detalladamente las 3 características esenciales que un equipo de protección individual (EPI) debe ofrecer para que sus trabajadores lo acepten y usen, a saber: comodidad, comunicación y adaptabilidad.

La comodidad de unos cascos contra el ruido

Si un equipo de protección individual no es cómodo, sus empleados no lo usarán durante toda una jornada laboral. Si sus trabajadores sienten alguna molestia, tendrán la tentación de quitarse las protecciones auditivas. Por lo tanto, el riesgo de pérdidas auditivas aumenta considerablemente porque un protector individual contra el ruido solo es eficaz si se usa el 100 % del tiempo de exposición al ruido.

En lo que concierne a la comodidad, los cascos contra el ruido evidencian rápidamente sus limitaciones.

El peso de unos cascos contra el ruido

Generalmente fabricados en acero inoxidable, PVC y otros materiales resistentes, los cascos contra el ruido llamados "pasivos" pesan en promedio entre 200 y 600 g, en función de su nivel de atenuación. En efecto, cuanto más alta es la atenuación teórica, mayor será la cantidad de espuma o de líquido necesario para permitir el aislamiento, con el consecuente aumento del peso. Este peso puede parecer bajo para un uso puntual y de poca duración, pero no tanto al término de una jornada de 8h.

Los cascos contra el ruido llamados "activos", que poseen uno o más micrófonos en los cascos para amplificar o suprimir los ruidos del entorno en tiempo real, son aún más pesados debido a la integración de esta tecnología. Este razonamiento se confirma cuando hay que comunicarse con ruido y se añade otro micrófono, pilas, etc.

Un frágil equilibrio entre aislamiento y compresión

Para protegerse eficazmente del entorno sonoro, los cascos contra el ruido deben ejercer una presión constante sobre las orejas del usuario. Efectivamente, la menor fuga en la hermeticidad reduce considerablemente la eficacia de los protectores, lo que aumenta el riesgo de dañar la audición del usuario. Esta es la razón principal por la que se desaconseja usar unos cascos contra el ruido encima de un gorro.

Debido a esta constante hermeticidad, es posible que se experimente una sensación de compresión tras varias horas de uso. Esta sensación desagradable puede inducir a quitarse los cascos para aliviarse, lo que supone un nuevo riesgo para la audición.

Cascos contra el ruido y condiciones extremas

El uso de una diadema con cascos se asocia frecuentemente a un uso en condiciones extremas de ruido. De hecho, es lo único que puede servir como segundo aislamiento en el caso de requerirse una doble protección auditiva, es decir, cuando el uso de un solo tipo de protector individual contra el ruido no permita estar por debajo del umbral de los 80 dB(A).

En cambio, en otros tipos de condiciones extremas como en el caso de un calor intenso, la protección con cascos contra el ruido afecta negativamente la comodidad del usuario. La presión ejercida por las almohadillas sobre las orejas ocasiona la acumulación de humedad y de calor, lo que dificulta el uso durante un periodo prolongado debido a la transpiración.

La comunicación con ruido

La capacidad de comunicación en un entorno con ruido es otro factor primordial a la hora de seleccionar un protector individual contra el ruido adaptado a las necesidades de sus empleados.

En esta categoría, los cascos contra el ruido evidencian los defectos de sus cualidades.

Gran atenuación y necesidad de comunicación

Como se ha visto anteriormente, los cascos contra el ruido atenúan entre 27 y 35 dB(A) y, por lo tanto, son convenientes en entornos con altas intensidades sonoras. Sin un sistema integrado, la comunicación normal resulta difícil si no se quitan los cascos o se levanta una orejera.

Quitarse la diadema con cascos para comunicarse pone en peligro la audición

Según la norma EN 458, si uno de sus empleados se quita los protectores auditivos durante 2 minutos en una jornada de 8 h, su protección perderá el 25 % de la eficacia. Si se los quita durante 2 h, la pérdida de eficacia alcanza el 75 %.

En función de la actividad profesional, el hecho de no usar una protección auditiva, incluso durante poco tiempo, puede tener serias consecuencias en la audición, según cuenta un miembro de la unidad ERIS 35 que utilizaba cascos contra el ruido antes de elegir los tapones moldeados Cotral Lab:

"Durante nuestras sesiones de práctica de tiro, nos equipábamos con cascos contra el ruido para protegernos. Sin embargo, los problemas debidos a algún tiro realizado en un momento inoportuno suelen ser frecuentes. […] Una granada me explotó a la altura de la cara mientras realizaba un ejercicio. Desde aquel día, padezco acúfenos de forma constante".

Ante la necesidad de comunicación, todas las soluciones contra el ruido no son iguales.

Adaptabilidad

Suministrar el mismo tipo de protectores individuales contra el ruido a todos sus trabajadores equivale a proporcionar la misma talla de calzado de seguridad; pocos estarán satisfechos. Para que sus trabajadores acepten y usen un protector contra el ruido, este debe satisfacer sus necesidades específicas.

La adaptabilidad al entorno sonoroe

Si bien el uso de protectores individuales contra el ruido con demasiada atenuación con respecto al entorno sonoro exterior protege ciertamente la audición contra los ruidos nocivos, también se aíslan los sonidos esenciales para la seguridad de los empleados, como las alarmas de incendio, las máquinas que se aproximan e, igualmente, las máquinas con las que se trabaja.

Tomemos como ejemplo un trabajador de un almacén logístico que trabaja en un entorno sonoro con una media de 90 dB(A) y que cuenta con unos cascos contra el ruido con una atenuación de 30 dB(A). Debido a la atenuación teórica de sus cascos, el trabajador percibe su entorno sonoro a 60 dB(A) y se encuentra en una situación de sobreprotección.

La sobreprotección puede ser tan peligrosa como la subprotección para sus empleados

Por lo tanto, es primordial conocer los niveles sonoros a los que están expuestos sus empleados antes de seleccionar el mejor medio para preservar su audición.

La compatibilidad con otros equipos de protección individual

Si bien existen en teoría soluciones para combinar los equipos de protección individual, en la práctica, la compatibilidad entre los cascos contra el ruido y los demás equipos de protección individual puede suponer problemas según la combinación (cascos contra el ruido + gafas de protección, cascos + diadema + máscara, etc.).

Tenga en cuenta la comodidad de los equipos de protección individual cuando los combine para no sacrificar la protección auditiva

En cualquier caso, la cuestión de la comodidad se plantea en relación con el uso prolongado, con sus consecuencias sobre la adopción y el uso de los equipos de protección individual de sus trabajadores.

Conclusiones del estudio

Para un uso puntual o en condiciones extremas en las que la comunicación no sea una necesidad, los cascos contra el ruido pueden ser una solución viable —preferida a los tapones desechables— debido a su facilidad de colocación. En cambio, para un uso cotidiano y cuando la comunicación es un parámetro determinante, es preferible considerar otro tipo de protectores individuales contra el ruido.